lunes, 7 de noviembre de 2011

CULTURA Y SEXUALIDAD


Para la medicina el acto sexual entre hombre y mujer es visto como un acto natural y saludable, mientras se encuentre entre los límites establecidos y permitidos. Para el cristianismo es un acto de procreación,  para el Estado un acto de ciudadanía; los grupos que no se han adaptado a estos parámetros y normas con las que se puede vivir la sexualidad en la sociedad, se posicionan como minorías que tienen que ser excluidas, en palabras de Foucault, expulsadas a la periferia.

En las tecnologías del Yo, Foucault menciona la existencia de un examen de conciencia, a través del cual se llegaba a una purificación de la misma. Ante este ejercicio nacen etiquetas para diferenciar aquellos actos que ayudan o interfieren en este proceso, conocidos como buenos o malos; sin embargo, carecían de carga moral, después será con el cristianismo que se intensifique el conocimiento sobre el pecado y la moral.

Las conductas negativas son consideradas pecados  y con ello la moralidad toma forma, el autocontrol también significo permanecer puros y limpios de pecados, “con la cristiandad se dio paso a una confrontación moral”[1], el control del propio cuerpo empezó a dejar de ser personal y convertirse en una obligación social, llamada moral y aquello que salga de esa norma sería conocido como inmoralidad, instaurando la culpa a través de la conciencia del pecado. “El conócete a ti mismo ha oscurecido al preocúpate de ti mismo, porqué nuestra moralidad insiste en que lo que se debe rechazar es el sujeto”.

En este sentido uno tiene que renunciar  a sí mismo para alcanzar la purificación y así la salvación; el cuerpo adquiere en la edad media un carácter de sacralidad, “la religión viene a perturbar este libre juego de elección y adaptación, al imponer a todos por igual su camino único para alcanzar la felicidad y evitar el sufrimiento”[2].  Se empieza a vivir una cotidianidad de frustración, una constante búsqueda de la felicidad a través del cumplimiento de la norma, la relación del cuerpo se posiciona en uno de los medios principales para alcanzarla y así evitar el  castigo, el no cumplir con esta norma significaría malestar, instaurando de esta manera el sentimiento de culpa, que buscara ser aplazado a través de la buena moral porque lo contrario sería censurado.

Cada sociedad ha ido embistiendo de significados culturales al cuerpo, tratando de darle forma, significado y sentido; esta relación cuerpo-cultura se ha convertido como diría Butler, en el nexo entro lo cultural y lo escogido, el cuerpo deja de ser de dominio personal, pasando a ser materia sobre el cual la cultura decidirá.  La relación con el cuerpo se empezó a plasmar en un primer momento a través del arte, la escultura, la pintura y la escritura, siendo los primeros métodos por los cuales empieza a ser exaltado, convirtiéndose en un acto simbólico de liberación del cuerpo; posterior a ello, la religión, la medicina, el estado y la economía, empiezan a crear ciertos matices de control, dominio  y limitaciones sobre el cuerpo.

El cuidado del cuerpo llevo a la creación del concepto de salud y de enfermedad, que posteriormente dio paso a la medicina, Foucault hace hincapié en como a través de la medicina se controla la relación con el propio cuerpo,  “la medicina debía proponer, bajo la forma del régimen, una estructura voluntaria y racional de conducta”[3].  De esta manera los médicos que eran aquellos que tenían el poder de la palabra a través del conocimiento de la medicina, adquieren una autoridad frente a la sociedad volviéndose indispensable su existencia.

El conocimiento sobre salud estrictamente lleva a buscar a su opuesto, el no estar bajo prácticas saludables significaría no estar sano, es decir enfermo; el miedo a la enfermedad empieza a ser una herramienta de control  social y personal a través del autocontrol, limitaciones y restricciones.

Los placeres sexuales también fueron regulados por la medicina, el cuerpo se dividió fisiológicamente en su binario hombre y mujer, Galeno comenta sobre el deseo y el placer que estos opuestos viven a través del acto sexual, “Deseo y placer son directamente los efectos de disposiciones anatómicas y de procesos físicos”; el fin del encuentro entre cuerpos opuestos era la reproducción, otras formas de sexualidad no estaban consideradas dentro de la medicina.

El control sobre el cuerpo significo también un control sobre los placeres sexuales, los actos sexuales se someten a un régimen que la naturaleza, la moral y en si la cultura ha legitimizado; la procreación es su fin, por ende sólo será permitido aquel acto entre hombre y mujer que materialice ese principio, el cuerpo es visto únicamente desde el binario hombre-mujer, insertando en la sociedad la relación entre opuestos como la norma, lo contrario será etiquetado como anormal, maligno, enfermo y contra natural.




[1] UGARTECHE, Oscar, Márgenes: Historia, sexo y cultura en el Perú, Edit. Casa de estudios del socialismo sur, Perú, 1992.
[2] FREUD, Sigmund, El malestar en la cultura. En Obras Completas, Amorrortu, Buenos Aires.1994.
[3] FOUCAULT, Michel, Historia de la sexualidad 3: la inquietud de sí, siglo XXI editores, Buenos Aires. 2001.

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