martes, 15 de noviembre de 2011

SURGIMIENTO DEL DESEO EN LA SOCIEDAD


 El proceso de transformación cultural dio paso a la consolidación de una sociedad, y dentro de la estructura de ésta el sujeto se enfrento a sus exigencias,  experimentando una serie de necesidades naturales, y en su interés por satisfacerlas va relacionándose con su entorno, viendo a su mundo exterior como la única forma de lograr la satisfacción; al vivir la satisfacción de esas necesidades se instaura en el sujeto la sensación de bienestar, de gratificación, experimentado por primera vez lo que ahora conocemos por placer.

Freud explica, como el hombre se convirtió en sujeto social a través del trabajo como la primera forma de relacionarse, incorporando dentro de él una noción de comunidad y  llevándolo a la construcción de la familia; “La constitución de la familia estuvo vinculada a cierta evolución sufrida por la necesidad de satisfacción genital”[1], desde sus orígenes la humanidad experimento una necesidad biológica que de manera instintiva lo llevo a buscar en el cuerpo del otro su satisfacción, siendo la base donde se acentuaron los vínculos emocionales. Al experimentar la utilidad que el otro tiene frente a un objetivo o fin personal, nace el significado de colaboradores, consolidándose así las interacciones sociales como vínculos necesarios para sobrevivir ante las necesidades naturales, sociales y personales.

Es así como el sujeto al insertarse en la cultura se ve obligado a normatizar su comportamiento de acuerdo a las exigencias de la misma, lo que en un primer momento fue regido por el principio de placer, empezará hacer regulado por el principio de realidad, logrando así un comportamiento apto para ser vívido dentro de la sociedad. Al limitar la satisfacción inmediata del placer se empieza a experimentar  el displacer y el dolor, convirtiéndose en sensaciones desagradables, que el sujeto evitara experimentar, y por el contrario será el placer lo que buscará.

Por otro lado el desarrollo cultural pone al sujeto frente a una serie de necesidades que tiene que satisfacer, y al no tener los recursos para hacerlo con prontitud, incorpora en él la noción de escases y de carencia,  imposibilitando llegar al placer;  esto genera en el sujeto un sentimiento de vacío, de carecer algo, insertando al sujeto en una constante búsqueda por encontrar  en su exterior un sustituto para su carencia; Freud llamo satisfacciones sustitutivas, a todas aquellas formas y distracciones que el sujeto utiliza para sustituir una carencia, a través de estímulos que generen pequeñas cantidades de placer.

Esta idea sobre el placer va incorporándose en el sujeto como un estado al que se aspira llegar, haciendo un estilo de vida entorno a la idea de su obtención, satisfacerlo significaría sentirse completos, es decir felices. “la satisfacción de los instintos, precisamente porque implica tal felicidad, se convierte en causa de intenso sufrimiento cuando el mundo exterior nos priva de ella, negándonos la satisfacción de las necesidades”. La cultura va instalando en los objetos el valor que hace que los sujetos vean en ellos una necesidad y busquen obtenerlos, experimentando a través de ellos una sensación de bienestar, caso contrario ocasionaría sobre los sujetos sensaciones displacenteras.

Es así como el sujeto al vivir tras una constante lucha por conquistar la felicidad y/o placer y evitar el displacer, va dando forma o paso a la aparición del deseo, como dispositivo y fuerza psíquica que moviliza los recursos internos del yo para la obtención de aquel objeto ajeno a él que le proporcione bienestar. Esta interacción y forma de relacionarse  consolido a su vez la idea sobre la que se sustenta el amor, de esta manera “Eros y Ananke se convirtieron en los padres de la cultura humana”; es decir el amor y la necesidad empiezan a estar presentes como requisito para la construcción de una relación.


[1] FREUD, Sigmund, El malestar en la cultura. En Obras Completas, Amorrortu, Buenos Aires.1994.


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