martes, 13 de septiembre de 2011

TACOS, CURVAS Y LAGRIMAS NOCTURNAS


En uno de los bares más concurridos de Quito, entre la zona y la pinto, nos reuníamos diferentes grupos de amigos para disfrutar de una noche diferente, diversa y sobre todo homosexual.

Las mejores galas así como también las mejores ganas, se unían para hacer de esa noche una de las tantas noches inolvidables que se repetían cada fin de semana; sin embargo, esta noche si fue diferente, era noche de mujeres, algo muy poco usual en un ambiente predominantemente masculino, donde la diversidad sexual GLBTI parece haberse estancado en la primera inicial de sus siglas; además una noche donde la convocatoria fue tomada en serio por la presencia femenina llenando el lugar. 

Expectativas, deseos y sentimientos encontrados se plasmaban en el rostro de cada chica, que a través de las miradas lo expresaban. Al transcurrir la noche el ambiente se familiarizaba, entre baile y copas parejas se encontraban, dando paso al romance, tal vez de una sola noche de dos, tres o quizás la eternidad.

Algunas aún esperaban el encuentro de una mirada, ubicándose cerca de la puerta y esperando en cada nueva entrada encontrarla; de repente en una de esas nuevas llegadas, mi mirada la encontró, es la mujer perfecta pensé, no sé exactamente cuánto tiempo duré en contemplarla, y aunque no fui la única que poso su mirada en ella, fui lo primero que ella vio al entrar al lugar, respondiendo con una sonrisa cordial mi contemplación. 

Entre burlas y risas mis amigos recuperaron mi atención, regresándome a la fiesta y olvidándome un poco de ella, pero al parecer el destino ya nos tenía planes, y al finalizar la noche nuestros cuerpos se encontraron por primera vez en la pista de baile, convirtiéndose en el inicio de una historia de pasión y deseo que a través de tan sólo un beso marco nuestros corazones. 

No hubieron palabras, tan sólo miradas, y al prenderse las luces entre sonrisas y una sensación de  placer nos vimos obligadas a intercambiar nuestros nombres; semanas trascurrieron antes de que reciba su llamada: "no puedo olvidar tus besos", fueron sus primeras palabras, a lo que tan sólo pude responder con la voz entrecortada ¿cómo conseguiste mi número?, tonta respuesta para un momento tan mágico pensé a penas colgué, pero para estó ya habíamos fijado el día y la hora de nuestro segundo ecuentro.  

Ahí estaba ella, más hermosa que en mi memoria, intimidándome con su presencia y seguridad absoluta, mientras yo trataba de calmar aquel nerviosismo con el que la miraba, lo que no fue tan difícil como lo pensaba. En pocos minutos la confianza y la calma se volvieron parte de nosotras; así se fue creando un vinculo fuerte de afecto, nos divertíamos, de hecho en eso constaron nuestros varios meses de relación y con el tiempo la amaba, me amaba

Pero…. ¿Por qué no conocía su casa? ¿Dónde pasaba las noches que a mi lado no despertaba? ¿A que se dedicabas? ¿Por qué tanto misterio y muchos silencios al hablar de ti? ; esas fueron algunas de las dudas que empezaron a rondar en mí y que no basto con la pasión para dejarlas ir.

Cada vez que la enfrentaba con una nueva respuesta me encontraba, esas respuestas que entre tantas palabras terminaban sin decir nada; pero le amaba, me amaba y se suponía que con eso bastaba. Su dulzura, cariño, dedicación y detalles diarios con los que me trataba me llenaban, pero cuando la noche llegaba, se despedías de mí llenándome de explicaciones raras, pero la amaba, me amaba así que las aceptaba pretendiendo creerle. 

Hasta que una noche ya no necesitamos hablar para contestar mis dudas, ya nos habíamos despedido, le dolía el pie y necesitaba descansar, yo iba a una fiesta con mi amigo en un club privado, al menos esa fue la invitación, así que terminamos el día con la consigna de vernos al otro día muy temprano para un nuevo encuentro mágico entre nosotras, sin embargo ese día no llegó. 

Llegué a la fiesta y efectivamente era en un club privado, con un rotulo en la puerta indicándonos ser un lugar de entretenimiento adulto, claro que no se necesitaba leer para saber de que se trataba, las luces y el ambiente nos abrió paso a otro de los tantos tabues sociales. Ya era tarde para arrepentimientos y para ser sincera quería entrar, además mi amigo era el Dj, que de malo tiene pensé, tratando de con ello justificar mi angustia al violar otra norma social. 

Finalmente entré, ¡oh sorpresa! ella estaba ahí, tras esa puerta para chocarse con mi mirada, como aquella primera vez, pero había una gran diferencia, ahora era yo entrando a su lugar, violando sin querer su privacidad. De repente todo empezó a tomar forma, conociendo finalmente aquello que le resultó tan difícil de explicar, supongo que por aquella carga moral con la que la sociedad tachó su realidad.

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