Todo empieza cuando tu “corazón” tiene hambre de amar, cuando tu cuerpo necesita tocar otros cuerpos, cuando tu imaginación quiere plasmar en la realidad, todo aquello sobre el amor, que ha sido absorbido desde la sociedad…
No sabes con exactitud que es amar, sin embargó, anhelas con ansias el día que llegue aquella otra sobre quien depositar tus sentimientos. De repente, un día inesperado, en el lugar menos pensado, y sobre quien jamás lo hubieras imaginado, se dirige tu mirada y encuentras la oportunidad para empezar amar…
Guiada por tu pureza entregas lo mejor de ti, demuestras a través de los más sinceros y tiernos detalles, cuan feliz te hace el compartir tu vida junto a alguien, de repente descubres tu capacidad para hacer rimar a las palabras, y entre cartas y poemas reflejas el más genuino y noble amor; tu ingenuidad hace que perdones o veas como normal actos que te empiezan a lastimar, el amor ya ha invadido tu alma y no sabes cómo parar.
Una sensación de vacío en el pecho, un estomago revuelto, y miles de lágrimas cayendo de tus ojos, te hacen saber que algo va mal, de repente entiendes que te han empezado a romper el corazón, las canciones de amor empiezan a tener más sentido y parecen que todas se acoplan a tu situación; los espacios de nostalgia, confusión, ira y depresión, empiezan a ser más frecuentes, los gritos y las peleas son parte de tus días, empiezas a vivir el sufrimiento, pero aún no sabes cómo manejarlo..
Una necesidad de poseer a tu objeto amado empieza aparecer, no la puedes dejar ir, no te imaginas una vida sin ella, no crees poder volver amar a alguien de la misma manera; lloras, suplicas, te humillas, no puedes controlar esa sensación, mientras ella le pone nombre a tu dolor, ahora te llamas morelia..
A caso ella se aprovecho de mi amor, a caso ella no me amo, son algunas de las incógnitas que en tu mente empiezan a rondar, mientras la ves alejarse de tu vida; de pronto tu alma empieza a vivir una noche oscura , pasaste de ser mandarina a intensa y de intensa a morelia, dejando pasar el drama.
Cuentas cada minuto de su ausencia, tu mente parece tenerla sólo a ella, todo te recuerda a los momentos juntas; pasan horas, días, meses, años, hasta que de repente todo empieza a mejorar, tu corazón quiere volver amar, pero con ese miedo y heridas que un pasado te dejó. La historia se repite una y otra vez y sigue estando presente el dolor, hasta que llega un día en el que decides no sufrir más, ya no quieres ser del grupo de las sufridoras, el drama te ha llegado a cansar, te preguntas como ser otra, y empiezas a ocultar tu verdadera forma de amar, los detalles se han ido, ya no sabes que es una carta, ya no hay mensajes con magia, ahora eres PRACTICA, ahora eres DESCOMPLICADA…
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